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El Quinto Sol - Xalaquia - Los nombres del fuego

El Quinto Sol

Cuentan mis gentes que, hace mucho tiempo, los dioses se reunieron en asamblea para ver quién debía iluminar el mundo. No era sencillo buscar a quien quisiera ofrecerse, pues el elegido habría de entregarse sin miedo al fuego: solo de su muerte nacería la vida.

Dos fueron los dioses que se ofrecieron, Tecuciztécatl (Señor de los Caracoles) y Nanahuatzin (Pleno de Llagas). Ambos hicieron penitencia durante cuatro días hasta que llegó el momento de dar su cuerpo a las llamas. Tecuciztécatl se acercó cuatro veces hasta el fuego, pero no fue capaz de arrojarse a él. El miedo le atenazaba y le impedía cumplir con su destino. Así fue como, cuando llegó s quinto intento, Nanahuatzin se anticipó y se lanzó sin temor sobre la hoguera. Ante la valentía de su compañero, Tecuciztécatl lo imitó.

Sus cuerpos prendieron en las llamas y salieron transfigurados en forma de águila y jaguar, los dos animales que hoy protegen a nuestros guerreros. Ya en el cielo, ocuparon su lugar como Sol y Luna. A Nanahuatzin le correspondió el Sol y a Tecuciztécatl, la Luna. Pero como el brillo de ambos era tan intenso, los dioses decidieron suavizar la Luna y oscurecieron su cara con una mancha que le impide lucir con la misma fuerza que luce el Sol.

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La música de Los nombres del fuego

Los nombres del fuego

Fernando J. López

El libro
Un proyecto de Loqueleo  |  © Editorial Santillana 2016

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